El Detente o Salvaguardia del Sagrado Corazón

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El “Detente” es un pequeño emblema con la imagen del Sagrado Corazón, que normalmente va rodeada de la cita: "Detente, el Sagrado Corazón de Jesús está conmigo", y que se puede llevar sobre el pecho, colgado al cuello o prendido de la chaqueta, aunque lo ideal es llevarlo a la altura del corazón, como recordatorio de las palabras de San Pablo “tened en vuestros corazones los mismos sentimientos que tuvo Jesucristo en el suyo” (Flp.2,5).

Es propio de quien ama llevar consigo un signo de su amado, así el “Detente” es signo de nuestro amor al Sagrado Corazón de Jesús y de nuestra confianza en su protección contra las asechanzas del maligno. Le decimos “Detente”, en nombre de Jesús, al demonio y a toda la maldad.

Se le conoce también como el “Pequeño Escapulario del Sagrado Corazón”, aunque no es, en el sentido estricto de la palabra, un escapulario.

Origen:

Proviene de Santa Margarita María Alacoque, como lo atestigua una carta dirigida por ella a la Madre Saumaise el 2 de marzo de 1686 en la que le dice: “Él (Jesús) desea que usted mande a hacer unas placas de cobre con la imagen de su Sagrado Corazón para que todos aquellos que quieran ofrecerle un homenaje las pongan en sus casas, y unas pequeñas para llevarlas puestas.” (Vida y Obras, vol. II, p.306, nota). Ella misma llevaba una sobre su pecho, debajo del hábito e invitaba a sus novicias a hacer lo mismo. Hizo muchas de estas imágenes y recomendaba que su uso era muy agradable al Sagrado Corazón.

La forma que hoy tiene el "Detente" fue dada por la Venerable Ana Magdalena Rémuzat, a quien el Señor le había dejado saber de antemano el daño que iba a causar la plaga y también el maravilloso auxilio que la ciudad encontraría en la devoción a su Sagrado Corazón. Ella hizo, con la ayuda de sus hermanas en religión, miles de estos emblemas y los repartieron por toda la ciudad y alrededores. La historia nos relata que poco después la plaga cesó. (Cf. Hamon, op. Cit., vol. III, p.245; Beringer, op, cit., vol. I, n. 953, p.520).

Se cuenta que en el año 1870 una mujer romana, después de consagrar al Sagrado Corazón y a la Santísima Virgen a su hijo que partía para la guerra de unificación de Italia, alistado con los Zuavos Pontificios le entregó un “Detente” que ella misma dibujó sobre un pedazo de paño rojo diciéndole: “Él te devolverá sano y salvo a mi cariño”. El joven salió ileso de la contienda diciendo que una bala golpeó su pecho, donde tenía el “Detente” y se detuvo sin producirle ningún daño. La madre, contó lo ocurrido al Santo Padre.

El Papa concedió aprobación definitiva a tal devoción y dijo: “Esto, señora, es una inspiración del Cielo.” Y, después añadió:

Voy a bendecir este Corazón, y quiero que todos aquellos que fueren hechos según este modelo reciban esta misma bendición, sin que sea necesario que algún otro sacerdote la renueve. Además, quiero que Satanás de modo alguno pueda causar daño a aquellos que lleven consigo el Escudo, símbolo del Corazón adorable de Jesús.”

Luego el mismo Papa Pío IX dictó la siguiente oración:

Abridme, oh Buen Jesús, las puertas de Vuestro Sagrado Corazón, unidme a Él para siempre. Que todas las respiraciones y palpitaciones de mi pobre corazón, aún cuando esté durmiendo, os sirvan de testimonio de mi amor y os digan sin cesar: Señor, os amo. Recibid el poco bien que yo hago, y dadme vuestra santa gracia para reparar todo el mal que he hecho. Para que os ame en el tiempo y os alabe por toda la eternidad. Amén.” Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío (repetir tres veces esta última jaculatoria).

Indulgencia:

El Papa Pío IX le concedió en el año 1872, una indulgencia de 100 días, una vez al día, a todos los fieles que usaran alrededor de sus cuellos este emblema piadoso y rezaran un Padre Nuestro, Ave María y Gloria. (Preces et pia opera, n. 219).

En un breve de fecha 20 de junio de 1873 encontramos la respuesta a dos preguntas en referencia al "Detente":

Como no es un escapulario en el sentido estricto de la palabra, sino más bien un escudo o emblema del Sagrado Corazón, las reglas generales para el escapulario propiamente llamado, no son aplicables a él. Así que no necesita ni una bendición especial, ni una ceremonia o inscripción. Es suficiente con usarlo para que cuelgue en el cuello.

La leyenda “Detente, el Corazón de Jesús está conmigo” no es necesaria. (Beringer, op. Cit., n. 953; Preces et pia opera, n. 219.).

Al recitar la jaculatoria del “Detente”, renegamos de las obras del mundo, del demonio y de la carne, al tiempo que es una forma de solicitar la protección de Aquél que ha amado sin escatimar nada por conseguir el amor de los hombres (Palabras literales de Nuestro Señor a Santa Margarita de Alacoque).

¿Qué mejor manera de recordar el Amor del Sacratísimo Corazón que llevando sobre nuestro pecho un “Detente”? Ya decía el gran Pío XII sobre la devoción al Sagrado Corazón que se considera, en la práctica, como “la más completa profesión de la religión cristiana” (Encíclica Haurietis Aquas, 15. V. 1956).

El "Detente" en la historia:

Fue especialmente en el año 1720, durante una terrible plaga en Marsellas, Francia (Cf. Hamon, op.cit., vol. III, p. 431) que este pequeño escapulario, o como se le llamó “Salvaguardia”, se difundió entre todos los fieles. Este “Detente” consistía en un pedazo de tela blanca en la cual la imagen del Sagrado Corazón era bordada, con la leyenda “Oh Corazón de Jesús, abismo de amor y misericordia, en ti confío” (Las palabras: “Detente, el Corazón de Jesús está aquí” corresponden a un período posterior. Hamon, ibid., Nota).

Entre los regalos que el Papa Benedicto XIV, en 1748, envió a la princesa polaca Mary Lczinska con la ocasión de su matrimonio con el Rey de Francia Luis XV, habían, de acuerdo a las memorias de ese tiempo, “muchos escudos del Sagrado Corazón hechos de tafetta roja y bordados en oro.” (De Franciosi, s.j., La dévotion au Sacré-Coeur de Jésus, p. 289).

En el tiempo de la Revolución Francesa, se desató una violenta persecución contra la Iglesia. Estos escapularios se tuvieron por la “manifestación viva del fanatismo” y como evidencia de hostilidad al régimen revolucionario. Durante el juicio de la reina María Antonieta, se produjo en su contra, como evidencia, un pedazo de papel muy fino que se encontró entre sus pertenencias, en el que la imagen del Sagrado Corazón estaba dibujada, con la llaga, la cruz y la corona de espinas, y con la leyenda: “Sagrado Corazón de Jesús, ten misericordia de nosotros.” (Ibid., p. 290). En algunos “Detentes”, como los que emplearon los contra-revolucionarios franceses, dibujaron una imagen del Divino Corazón, coronado por una cruz y con la inscripción “Le Roi”, “El Rey”, reconociendo a Cristo como el verdadero Rey de Francia y el Rey de todos los corazones.

El uso del “Detente” se extendió grandemente, especialmente desde 1866, durante los estragos producidos por la epidemia del cólera de Amiens, Roubaix, Cairo y otras partes. Su influencia beneficiosa se hizo evidente. Después de la guerra Franco-Alemana, los “Salvaguardia” probaron ser, en más de una ocasión, un escudo que protegió a muchos soldados franceses de las balas enemigas. (Cf. Messager du Coeur de Jésus, vol. XIX, p. 180).

El “Detente” fue usado en México por los Cristeros, que se levantaron en armas contra el gobierno anticristiano entre 1926-1929 y llevaba la leyenda “Detente, enemigo malo, el Corazón de Jesús está conmigo”, y también se pertrecharon con el Detente los católicos cubanos que combatieron el régimen castrista, ya que tenían especial devoción al Sagrado Corazón de Jesús y utilizaron un Detente que decía: “Detente, bala enemiga, que el Corazón de Jesús está conmigo”.

El "Detente" no necesita de una bendición especial, ahora bien, en nuestra humilde opinión, es mejor que esté bendecido por un sacerdote, que lo haga al estilo tradicional, empleando agua bendita mezclada con sal.

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